Neo, un adorable cachorro de caniche que no vino al mundo con buen pie, su madre en tratamiento no podía ocuparse de el, cuando empezó a andar nos percatemos de que lo hacia de una forma peculiar, avanzaba con paso firme cual soldadito de plomo, sin flexionar las piernas delanteras y levantándolas a la altura del hocico. Ahí fue donde empezaron mis sospechas, al adquirir algo mas de agilidad empezó a chocar con todo, y ya no cabía la menor duda, ese perro no veía.
Neo, como el de la última entrega de Matrix, estaba ciego.Y esta semana nos dio un susto de muerte, con tres meses cumplidos, empezó con unos extraños temblores, vómitos, espasmos y pérdida del equilibrio, quedándose postrado y completamente rígido, algo realmente desagradable de ver. Alarmado lo llevemos al veterinario de guardia donde ingresó de urgencias, creía que era algún tipo de intoxicación, ¿Abría bebido agua del cubo de fregar? (Lejía + KH7), no se me ocurría otra cosa.
Pues no, esta vez iba totalmente desencaminado, resulto ser un parasito interno que ataca el cerebro, nos dijeron que probablemente ya se lo paso la madre durante la gestación, entonces pensé: Joder, ciego de nacimiento y ahora esto, que mala suerte tiene el pobre perro.
Pero antes de ayer lo fuimos a recoger, y esta en perfecto estado, como si nada hubiera pasado, y ahora pienso: ¿Mala suerte?, este perro es muy afortunado de tener un "dueño lazarillo" como yo. ;)
Adiestrándolo con 2 meses.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada